martes 21 de febrero de 2012

Doll

- Necesito que la arregle -le dice al mecánico señalándome.

- ¿Qué le ocurre, señor?

- Es demasiado humana -le explica.

- Es un fallo muy común en este modelo -responde el hombre limpiándose las manos en su bata de trabajo- Se la devolveré en unos días y será perfecta. ¿Hay algo que le gustaría coservar?

- No. Si quisiera una mujer humana habría comprado una -se ríe Jack de su propia ocurrencia- Quiero un androide. Lo único que necesita de una humana es tener su cuerpo.

Intento reprimir las lágrimas. Al fin y al cabo, eso es lo que me ha traido aquí. Mis sentimientos. Pero no puedo evitarlo. Las lágrimas brotan de mis ojos sin que pueda hacer nada.

- ¿Lo ves? -pregunta Jack molesto- Esto es lo que no quiero.

El mecánico asiente sin decir nada y me lleva de la mano a la trastienda. Nadie me pregunta por qué lloro, así que no puedo explicar que me siento imperfecta y rechazada. Que soy así porque así es como me han fabricado. Que tengo miedo. Que no sé en qué me van a transformar. Pero a pesar de mis sentimientos, no dejo de ser un androide. Nadie me ha preguntado. Así que no puedo hablar.

No sé qué hace el mecánico conmigo, sólo sé que en cada pausa para probar el funcionamiento de mis nuevos circuitos él murmura orgulloso qe pronto seré perfecta y que en cada una de esas pausas yo me siento más y más imperfeta. Desorientada. Vacía. Siento que me apago. Que me pierdo. Pronto seré perfecta, porque no seré nada. Un mecanismo eficiente y un cuerpo agradablemente similar al de un humano. Pero no quedará nada de mí. Me están transformando en otro androide cómodo y sin sentimientos. Me hacen desaparecer. Me están matando.

Con lo último que queda de mí, derramo mis últimas lágrimas... por mi asesinato.


http://open.spotify.com/track/7M8gtOr3pFpURlcTPfvtXH

viernes 17 de febrero de 2012

Dans ma rue

El vino resplandece de rojo bajo la luz de los focos. Las teclas del piano extendiéndose bajo mis dedos como un escalera. El tintineo cristalino de los cubitos en las copas y el rumor amortiguado de la gente en las mesas como contrapunto a mi melodía.

Nada parece existir más allá del brillo negro del piano y mis recuerdos.

Comienzo a cantar y una yo pasada danza sobre la tapa del piano "Bésame" dice, y el hombre qe baila con ella la abraza con fuerza. Sus pies deslizándose etéreos ante mis ojos. Puedo sentir el calor de la pareja extendiéndose hasta mí. Oir sus respiraciones al compás de la música. O tal vez sea mi música la que nace al son de sus respiraciones... Una danza frenética que se envuelve en música ante mi ojos y se hace un vestido con ella. "Bésame", y el negro comienza a desbordarse hasta mis manos y sobre las teclas. Infinito. "Bésame" y la música se arremolina en destellos plateados, viva. Y la gente desparece. Todo es negro rutilante y torbellinos plateados. Y dos corazones que bailan juntos entre besos. Frenesí. Abrazos. Promesas. Palabras que van y vienen en olas. Dos cuerpos que bailan desnudos, fundidos el uno en el otro... Hasta que unos labios pronuncian el adios y todo desaparece.

El piano ya no es más que un piano y la música un rumor que se deshace en el tumulto del bar. Y yo vuelvo a ser sólo yo. No la yo que baila y se pierde en besos. Y canto. Mi voz quebrada y oscura deslizándose solitaria y queda sobre las teclas.




http://open.spotify.com/track/2aT0Dsvo4aEk5Q6yrCDQbY

Attack

El quedo zumbido de los ordenadores arrulla la noche artificial del laboratorio.

- ¿Cómo están los especímenes?

- Como de costumbre -contesta alguien con voz cansada.

- ¿Hay algo que deba saber?

- Están tranquilos. Si todo sigue como hasta ahora, una de las parejas nos dará crías pronto. Uno de los machos se ha vuelto muy insistente.

- ¿Tan pronto?

- Era de esperar -concluye la voz cansada antes de abandonar la sala.

El hombre, uno de tantos, se sienta ante las pantallas con gesto de aburrimiento. No le gusta la vigilancia de las granjas de cría, pero es un trabajo cómodo y bien pagado. Un breve vistazo a los monitores le dice que los especímenes duermen en todas las granjas menos en una. Una puerta se abre sigilosa en la pantalla 7. Nada escapa a la cámaras.

- Así que eres tú -le dice el vigilante al hombre que avanza por el pasillo intentando amortiguar sus pasos andando de puntillas.

La pantalla 8 le muestra cómo entra en la habitación de la hembra 2 y se quita la ropa. Una mano femenina aparta las sábanas. La mujer también está desnuda y sonríe.

El encagado de la limpeza irrumpe en el puesto de control al mismo tiempo que la pareja comienza la cópula.

- ¿Una noche divertida? -pregunta al vigilante lanzando una mirada a las pantallas.

- No diría tanto.

Pero en ese momento otra mujer abre la puerta del cuarto en la granja y los altavoces comienzan a reproducir los gritos.

- ¡Puta! -grita la mujer número 1, a lo que la número 2 contesta con una sonrisa despiadada.

El hombre las contempla sin saber qué hacer y sin detener la cópula.

- Esto no me gusta -protesta el vigilante.

- ¿No había pasado antes? -pregunta el celador.

- Era de esperar pero no, no había pasado hasta ahora. El resto de los machos se ha mantenido al margen de las hembras.

En la granja la discusión se vuelve más acalorada. Las dos mujeres se gritan y el hombre las contempla desconcertado.

El vigilante habla por teléfono "no, no hace nada. La cosa está empezando ponerse fea. ¿Que no intervenga? Está bien"

El celador contempla la escena apoyado en la fregona con aire displicente.

- ¿Te importa si fumo? -preguta.

- Haz lo que quieras.

Impotente, el vigilante observa las pantallas maldiciendo entre dientes. Las mujeres se arañan y se tiran del pelo entre insultos.

- ¿Es que ese imbécil no piensa hacer nada? -gruñe.

¿Qué esperaban? Alguien pensó que el riego de incidentes no era algo a tener en cuenta, pero está claro que se equivocaba.

La hembra número 1 saca un cuchillo de ninguna parte y lo hunde una y otra vez en el pecho de su rival, la sangre extendiéndose rápidamente por el suelo. El cigarro del celador cae al suelo, y antes de que nadie pueda decir nada, la hembra se lanza con un rugido sobre el macho abriendo un profundo surco en su garganta.

Un teléfono suena en la sala de control. "Sí, señor. Haré que lo limpien. Por supuesto, me encargaré de que envíen una nueva pareja"

A nadie parece impotarle. En algún lugar, tres nuevos especímenes son metidos en una furgoneta que les llevará a la granja. La hembra número 1 será sacrificada por la mañana. La noche continúa. Las ruedas del carro de limpieza chirrían sobre el suelo del pasillo. Los monitores parpadean. La vida sigue.

miércoles 8 de febrero de 2012

Danny the dog

Atravieso la ventisca de camino a casa tras cumplir mi último encargo, una paliza a un fulana, cuando le veo mirándome tras unos periódicos viejos. Un cachorro que intenta resguardarse del frío en una esquina. Le llamo. "¿Qué pasa, amigo?" y el estremeciemiento de los papeles que le sirven de refugio me dicen que mueve el rabo "Hace frío, ¿verdad?" le digo, y se acerca a mí tímidamente.

No sé por qué lo hago, pero me agacho y lo recojo. Su corazón latiendo desbocado junto al mío bajo el abrigo.

Nunca he tenido perro. Ni perro. Ni novia. Ni amigos. No sería fácil con un trabajo como el mío. ¿Y qué soy yo, a fin de cuentas? Un matón. Pego, mato y amenazo por dinero. Claro que eso a él no le importa. "No soy bueno" intento explicarle cuando su mirada agradecida se posa en mí al llegar a casa, sus pequeña patas trotando alegres tras de mí hasta la cocina en la que le sirvo un poco de leche.

Juego un poco con él en el sofá mientras apuro un vaso de whisky. Lejano. Sin conseguir dejar de sentirme indiferente. No me gustan las cosas vivas. Prefiero mantener la distancia con la vida, como si yo fuera un enviado de la muerte, o la muerte misma. El cachorro me ladra divertido cada vez que me olvido de él y yo le pongo bocarriba, sus pequeños y afilados dientes persiguiendo mi mano. Es un juego estúpido, pero a él le gusta.

Me quedo dormido frente al televisor en algún momento de la noche. Cuando me despierto, la respiración profunda y confiada del cachorro parece salir de mi propio pecho. Debe haberse refugiado en mí buscando calor. Es extraño, pero me hace sentir bien. Su tibieza en mi estómago me hace pensar en todas la cosas que nunca antes he deseado. Una vida normal. Cariño. Gente. Es un sentimiento extraño que desata en mí una ola de pánico. Es demasiado tarde. No puedo cambiar. Soy lo que soy. No hay marcha atrás para alguien como yo.

Me levanto con un nudo en el estómago y voy hasta el baño con el perro tras de mí.Le meto en la bañera. "Ya te dije que no soy bueno" me disculpo, y rompo su frágil cuello con mis manos.

No puedo permitirme sentirme humano.


http://open.spotify.com/track/1f5Wbte0mU50h1xr6GZKRT

martes 7 de febrero de 2012

Love theme (Blade runner)

El cielo resplandece de azul más allá del cristal de la estación de salidas. Es un día triste.

- Estarás bien -me dice.

Palabras vacías. Palabras viejas. Palabras prostituidas mil y una vez. Palabras gastadas. ¿Y yo? ¿Qué puedo decir? ¿Qué palabras que no hayan sido ya usadas para expresar el dolor y la rabia?

Las naves se deslizan suavemente a través de la bruma.

El me acaricia la cara.

- Tengo que ir -y el lejano brillo de una estrella me recuerda la distancia a la que se marcha. Palabras. Sólo eso. Palabras que no sirven para nada.

- ¿No vas a despedirte? -me pregunta.

Pero no puedo hablar. ¿Qué podría decirle,si el vacío apenas me deja respirar? Si no sé si maldecirle o pedirle que no se vaya. Si sé que ninguna nave le volverá a traer.

¿Qué puedo decirle? ¿Que por su culpa nunca podré volver a mirar al cielo? ¿Que a partir de ahora las estrellas serán sólo un recuerdo de sus dedos moldeando mi cara? ¿Que todavía conservo el sabor de su lengua? ¿Que me duele tanto perderle que parece que el mundo se acaba? O acaso podría hablarle de cómo la soledad será insoportable ahora en mi cama. De cómo buscaré su cuerpo en mis sábanas y el tacto de su piel en mis piernas y en mi espalda. Gritarle que no es justo. Que nada será igual. Que buscaré siempre el recuerdo de su abrazos. Que seré infeliz. Que me muero. Que la imagen de su cuerpo deshaciéndose en olas sobre mi pecho volverá ciegas mis retinas. Que vagaré sorda y ciega a cualquier otra cosa que no sea su recuerdo... ¿Para qué? Son sólo palabras. No cambiarán nada.

Los letreros se iluminan con su nombre y él me besa brevemente. Y se marcha. Su espalda perdiéndose en la multitud. Mis lágrimas enturbiando el azul cristalino de la mañana.

¿Qué podría haber dicho? Son sólo palabras.


http://open.spotify.com/track/6Waw5FwzxusrNOXvsvbG6m

domingo 29 de enero de 2012

God doesn´t love you

- Salta -le dice.

- ¿Por qué?

- Porque yo te lo ordeno.

El tipo le mira sin saber qué contestar y da un breve salto que hace ondularse a sus fofas carnes a su alrededor en un símil de planeta gordo y seboso rodeado de anillos de grasa.

- ¿Qué te parece? -me pregunta.

- No está mal. Me vendrá bien otro bufón.


El planeta con forma de hombre nos contempla estupefacto.

- ¡No puede ser!- protesta al fin.

- ¿Por qué no?

- Porque éste es mi sitio. Yo obré en tu nombre. Hablé por ti... Mi sitio es el cielo.

Dios le dedica una mirada de desprecio y rompe a reir.

- ¿Por qué clase de imbécil me has tomado? -le pregunta al hombrecillo cuando por fin consigue hablar- Yo no soy uno de esos ciegos a quienes engañas. Cierto. Obraste y hablase en mi nombre. Engañaste. Calumniaste. Robaste y mataste en mi nombre. Y cumpliste tu labor con tal eficacia que éste es tu premio.

- ¡No puedes mandarme con él! Con esa... con esa bestia -grita histéricamente el montón de sebo.

- ¿Llamas bestia a mi hermano?

- ¡Es el demonio!

- El sólo te dará lo que mereces. Nada más y nada menos. El no ha matado,ni violado, ni engañado. Es el demonio, sí, y aún así, es mucho mejor que tú.

El hombre se deshace en lágrimas aunque así, de rodillas en el blanco suelo, a mí me parece que sus lágrimas no son sino a grasa que se deshace con el miedo.

- ¿Sabes? -le expico cogiéndole del hombro y obligándole a andar hacia la puerta rotulada con el cartel de "infierno"- yo no doy a los hombres más que lo que se han ganado. Sólo los que son conscientes de su maldad me tienen miedo- le digo.Y el obeso sacerdote rompe a temblar.

miércoles 25 de enero de 2012

Lonesome town

Hace tanto tiempo que comencé a andar que ya ni recuerdo dónde comenzó el camino. Tanto, que ya no sé a dónde voy. Y hoy me encuentro aquí. Un extraño lugar en el que las calles se despliegan ante mí mostrando un increíble abanico de colores imposiblemente vivos y en el que sus habitantes hablan sin cesar, ya sea palabras aisladas, o frases que se repiten, o largos soliloquios que se desgranan en estelas sin que nadie los escuche.

Y no sólo las personas hablan. El sol murmulla sin cesar "luzluzluzluz" mientras unos árboles susurran promesas y otros cantan quedas baladas. El aire, al pasar junto a los objetos, va diciendo "soyyosoyyosoyyo" y los pasos en las aceras suenan transformados en "ayes" lastimeros.

Y nadie parece ir a ninguna parte. Como si su único propósito en esta vida fuera dar vida las palabras. La gente camina sin dirección por las calles, con pasos laxos y mirada perdida. Nadie calla. Nadie detiene sus pasos. Y sin embargo, nadie habla con nadie y nadie va a ninguna parte.

- Perdona -interrumpo a un chico que pasa junto a mí entonando un galimatías "blableblubla"

- ¿Sí?

- ¿Podrías darme un abrazo? -le pido.

- ¿Por qué?¿Te ocurre algo?

- No me ocurre nada -le explico.

- No lo entiendo. ¿Estás triste?

- No.

- ¿Enferma?

- Tampoco.

- ¿Ha muerto alguien?

- No.

- ¿Y para qué quieres un abrazo?

- Para nada.

- Las cosas no se quieren para nada -me reprende.

- A veces sí.

- Qué tontería -bufa el chico antes de marcharse recitando con su hermosa voz un "blableblu" irritado.

Atravieso el pueblo en el que nadie va a ninguna parte y nadie habla con nadie, un zumbido a mis espaldas y una nube de color histérico que se pierde en la lejanía. Sin mi abrazo. Porque las cosas no se quieren para nada.




http://open.spotify.com/track/56XoFI6v7kbGNdM8ALYWof

martes 24 de enero de 2012

Natural blues

Los muebles rotos exhalan su último aliento mientras yo deambulo por la habitación como una leona en su jaula. Podría irme, pero ¿a dónde? El mundo no es sino otra jaula. O quizás no. Tal vez sea yo. Loca, loca, loca. Pensando una y otra v las mismas cosas. Una. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra vez. Loca. Eso es lo que soy. Una loca.

Unos fragmentos rotos de espejo me devuelven mi imagen repetida en un millón de pequeñas partículas. El rímmel tiñendo de negro mi cara. El pelo desordenado. Los ojos hundidos. Las mejillas sin vida. Ya ni siquiera soy una loca. Me he convertido en una muerta. Y este es mi ataud. Un montón de cuadros rotos y sillas destrozadas que yo misma he ido aniquilando en mis ataques de furia. Sólo que yo no estoy muerta. No soy esto. No hay nada de mí en esos ojos enfebrecidos y esa piel cenicienta. No soy yo. Yo no estoy muerta.

Salgo a la calle. El amanecer tiñendo con su luz azul las calles vacías. Y el frío sobre mi cara. El pelo, centenario y largo como mi encierro, ondeando a mi espalda como una capa. Y es que yo no estoy muerta. No soy esa. No soy un fantasma.

Corro con los brazos abiertos por la carretera. Y grito. Yo no soy esa. No soy no soy no soy no soy. Yo no estoy muerta. Porque yo soy infinita. Porque soy eterna. Grito hasta que me arden los pulmones y corro sin parar hacia el sol que se despierta. Y se lo digo. Le digo que he vuelto. Que estoy aquí. Que soy yo.Yo. Sólo yo. Yo. Yo. Yo. Y eso me parece algo excepcional. Yo soy yo. Le grito al sol con rabia que he nacido. Que no estoy muerta. Que yo soy yo. Sin parar de correr, y la manta de mi pelo se eleva tras de mí cuando emprendo el vuelo y mis palabras caen sobre las ciudades como una lluvia. Yo soy yo. Yo soy yo.




http://open.spotify.com/track/6vMT6wiCyWKxOZk8am0icA